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Apoyar la salud mental infantil ante la incertidumbre colectiva

2 days ago
5 min read
Una mujer abraza a un niño triste en un sofá blanco, en una habitación luminosa, y lo sostiene cerca de ella en un gesto reconfortante.

El cambio es difícil para cualquier niño, pero ¿qué sucede cuando ese cambio involucra políticas nacionales e incertidumbre en toda la comunidad? La realidad es que el «miedo colectivo» afecta el neurodesarrollo de los miembros más jóvenes de nuestra sociedad.


Cualquier persona que tenga niños pequeños o trabaje con ellos sabe que a menudo les cuesta adaptarse a los cambios. Esto puede ocurrir incluso con los cambios más pequeños en su rutina; cambios que a nosotros, como adultos, nos pueden parecer insignificantes.

Como señala el Child Mind Institute: "Lidiar con el cambio suele ser difícil para los niños,  aunque solo se trate de irse del parque al final del día o pasar de la clase de arte a la de  matemáticas". La capacidad de cada niño para adaptarse a estos cambios es diferente; los niños con TDAH, ansiedad u otros trastornos del desarrollo pueden tener mayores dificultades.


Esto nos lleva a una pregunta: si los niños suelen tener dificultades incluso con pequeñas interrupciones en sus rutinas, ¿qué sucede cuando ocurre algo que puede resultar traumático incluso para un adulto? 


Vivir en tiempos de cambio 

En el panorama político actual, muchas familias están viendo cómo sus vidas se ven afectadas, ya sea por guerras, dificultades económicas o cambios en las políticas nacionales. La realidad es que, cuando se toma una decisión a nivel nacional, sus efectos pueden llegar hasta los niños y alterar su día a día. 


Un ejemplo reciente es el de Liam Ramos, un niño de cinco años que fue detenido y  "enviado a más de 1,600 kilómetros de su hogar en Minneapolis al enorme centro de  detención familiar en Dilley, Texas". Aunque ya está de regreso y a salvo en casa, es posible que una experiencia de este tipo tenga consecuencias en su bienestar emocional por muchos años.

De hecho, los informes de quienes visitaron a Liam en Dilley describieron a un niño que se había vuelto desanimado, se negaba a comer y dormía durante largos periodos; señales que pueden asociarse con la respuesta de un sistema nervioso infantil ante lo que se conoce como "estrés tóxico".

La necesidad fundamental de sentirse seguros

El caso de Liam Ramos muestra cómo determinadas circunstancias y acciones a nivel sistémico pueden alterar la sensación de seguridad que es fundamental para el desarrollo de un niño. ¿Cómo se puede empezar a ayudar a un niño en estas circunstancias?

Daisy Gómez, LCPC, terapeuta y fundadora de Encuéntrate Counseling & Consulting, señala que cuando el mundo de un niño se pone de cabeza, el apoyo debe comenzar con algo fundamental: estar presente. "En tiempos de incertidumbre, los niños buscan a los adultos para sentirse seguros", explica Gómez. "Los padres pueden ayudar a aliviar la ansiedad recordándoles constantemente que son amados, protegidos y apoyados. Identifique a los adultos y cuidadores seguros para su hijo y recuérdele que cuenta con ese apoyo".

Cómo procesan los niños el miedo colectivo 

El caso de Liam representa una situación extrema, en la que los peores temores de los padres se hicieron realidad. Pero no es necesario que una situación llegue a ese extremo para afectar al niño.


Los niños son como esponjas que absorben todo lo que les rodea, y esto puede llevar a lo que se conoce como "miedo colectivo". 

Algunas señales de esto son: 

Regresión conductual: Los terapeutas observan que los niños empiezan a tener  cambios significativos en su estado de ánimo y comportamiento. A menudo, esto se debe a que están "siguiendo el ejemplo" de los adultos asustados en sus vidas, lo que rompe su rutina diaria. 

Hipervigilancia en el salón de clases: Los terapeutas notan que es difícil para los niños concentrarse en aprender cuando están "mirando por la ventana" o viendo a sus compañeros llorar o faltar a clase. 

La pérdida de la "manera de concebir el mundo": Los niños dependen de los adultos para entender el mundo. Cuando ese mundo se vuelve impredecible, pueden sentir  "desesperación y falta de esperanza". Un terapeuta señaló que "la seguridad no significa la ausencia de miedo, significa la presencia de conexión". 


Gómez añade que este estrés a menudo se manifiesta de formas que los adultos podrían pasar por alto. "Los niños pueden mostrar miedo, preocupación o confusión a través de  preguntas, cambios de comportamiento, dibujos o juegos", afirma. Ella insta a los adultos a tener "conversaciones honestas y adecuadas para su edad", recordándonos que "no hay  una forma 'correcta' de que un niño se sienta en momentos así. Permítales expresar lo que sienten y valide sus emociones".

El impacto emocional en los adultos 

Aunque el trauma que vive el niño debe ser una prioridad, el impacto emocional en quienes los rodean también puede ser significativo.

Los profesionales que trabajan directamente con estos casos —incluyendo abogados y periodistas— pueden experimentar lo que se conoce como "trauma vicario" y "lesión moral" en algunos casos a tasas superiores a las observadas entre los médicos de urgencias. Cuando quienes deben defender e informar están bajo tanta presión, el trauma colectivo de la comunidad se hace más profundo.

Esta presión pone una carga sin precedentes sobre los padres, quienes deben ser la  fuente principal de estabilidad. Para hacer sentir siempre su presencia, los padres deben atender primero su propia salud emocional. 

Como señala Daisy Gómez: "Los padres también deben cuidarse a sí mismos. Los niños  son sensibles a los estados emocionales de los adultos. Al manejar su estrés y buscar  apoyo, los padres pueden ofrecer la presencia tranquila y constante que los niños  necesitan". Al priorizar el autocuidado, los padres no solo están manejando su propia  ansiedad; están protegiendo la base emocional que sus hijos necesitan para sentirse  seguros. 

Daisy Gomez, LCPC, terapeuta y fundadora de Encuéntrate Counseling and Consulting
Daisy Gomez, LCPC, terapeuta y fundadora de Encuéntrate Counseling and Consulting

Encontrar apoyo para proteger a sus seres queridos 

En muchos casos, la recuperación también puede encontrarse en las raíces de la propia familia. Daisy Gómez sugiere que las familias pueden "apoyarse en sus tradiciones culturales, su comunidad y las prácticas que les recuerden a los niños que forman parte de familias resilientes que han superado retos antes. Esto puede fomentar la esperanza, la conexión y el consuelo". 

En Illinois, varias organizaciones brindan el apoyo especializado necesario para enfrentar  estos desafíos. Para apoyo inmediato en crisis y referencias legales, la Línea de Apoyo  Familiar de ICIRR (1-855-435-7693) ayuda a familias que enfrentan acciones de inmigración. 

Para atención clínica informada sobre el trauma, el Lurie Children’s Hospital Center for Childhood Resilience ofrece recursos sobre Primeros Auxilios Psicológicos.

Además, Encuéntrate Counseling & Consulting de Daisy Gómez ofrece terapia con un  enfoque cultural específico para familias biculturales. Al conectarse con estas redes  locales, los padres pueden salir del aislamiento y entrar en una comunidad de apoyo,  asegurando que sus hijos se sientan protegidos no solo por las leyes, sino por la gente. 

Para cualquier otra cosa, por favor contáctenos directamente en MHAI para recibir orientación o apoyo.

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